El sistema de la lengua: ortografía y semántica
En este tema hemos aprendido cómo acercar a los estudiantes, de
forma significativa, a la conceptualización y a la interiorización de unos
aprendizajes que solo tienen sentido en un contexto de uso lingüístico y hemos
descubierto estrategias que nos permitirán motivar y provocar aplicaciones
funcionales.
Nos vamos a centrar en dos aspectos íntimamente relacionados con
la expresión y la comprensión: la ortografía y la semántica.
A la hora de plantear cualquier actividad para nuestros alumnos,
sean las de los libros de texto, sean las de los materiales complementarios y/o
digitales que empleamos en el aula o sea una propuesta propia, siempre
tendremos en consideración el siguiente proceso de trabajo:
PREPARACIÓN
1.
Plantearnos unos objetivos específicos (entre
1 y 3).
2. Preparar el material si se requiere.
3. Pensar cuál es la mejor forma de llevarla a cabo en nuestro grupo
(dependiendo de los intereses, capacidades, etc… de nuestros alumnos).
PUESTA EN PRÁCTICA
1.
Partir siempre de la evaluación inicial ¿qué
conocen los niños del tema, de algunos aspectos concretos…? (Preguntar a los
niños sobre ello y ajustar las respuestas a la realidad).
2. A partir de la motivación, explicar la actividad de forma clara.
3. Poner al menos un ejemplo, vosotros mismos o utilizando a niños a
los que vais guiando.
4. Dejar que los niños ejecuten la tarea. Si es oral, procuraremos
hablar lo menos posible y escucharlos a ellos. Si es escrita, pasaremos por los
grupos o por las mesas individuales para fijarnos si están teniendo
dificultades y resolver dudas.
EVALUACIÓN
1.
Si es una actividad objetiva con una sola
respuesta posible, se corregirá y se pedirá a los niños que expliquen cómo la
han realizado. Las estrategias que han seguido los que la hayan hecho bien,
servirán para enseñar a los que la han hecho mal. De esta forma los niños no
sólo aprenden los resultados correctos, sino también las formas de obtenerlos.
Si es una actividad abierta que admite múltiples respuestas, se
escucharán algunas y se irán ajustando y mejorando si es que se requiere.
También se preguntará a los niños cómo la han hecho, para trabajar las
estrategias del mismo modo que en el caso anterior.
2.
Como maestros, evaluaremos los objetivos que nos habíamos
planteado. Si se han cumplido, si no y por qué.
3.
Preguntaremos a los niños si les ha resultado
fácil o difícil la actividad y por qué. Si les ha gustado realizarla y por qué.
De este modo evaluaremos sus motivaciones y sus capacidades de cara al
planteamiento de futuras actividades.
4. Preguntaremos también a los niños qué creen que han aprendido
haciendo esa actividad. Para qué creen ellos que sirve. La mejor motivación es
siempre la utilidad (aunque nosotros pensemos que es el divertimento). Nunca
hacemos con gusto algo que pensamos que no sirve para nada.
Escuchamos lo que dicen y las aplicaciones que ellos hacen y lo
completamos nosotros, explicándoles los objetivos iniciales.
A todo esto hay que añadir, la aplicación al momento
evolutivo-cognitivo y a los intereses de los niños en las diferentes edades,
que el maestro ha de conocer y utilizar. Hay muchas actividades que pueden
llevarse a cabo en todos los cursos de Primaria realizando variaciones o
utilizando centros diferentes de interés.
Me ha llamado la atención de una manera especial el cambio de
metodología que se intenta dar a través de los dictados y he elegido dos que me
parecen muy eficaces y motivadores.
- DICTADO RAYO
Consiste en enseñar una palabra escrita en una tarjeta. Los niños
la tienen que escribir. La dificultad radica en que la palabra se mostrará muy
poco tiempo, así que se les insistirá en que se fijen muy bien en todos los
detalles, porque la palabra desaparecerá “a la velocidad del rayo”.
Este dictado les motiva mucho porque ven la palabra que les van a
preguntar y eso les da la sensación de que “les están soplando el examen”. En
realidad es un buen ejercicio para retener el aspecto de la palabra, incluyendo
sus dificultades ortográficas, con un grado de atención máximo. El nivel de
dificultad lo podemos regular variando el nivel de exigencia de las palabras o
variando el tiempo de exposición de estas.
Considero que esta actividad puede ser muy eficaz a partir 3º de
primaria, porque en 1º su nivel de atención no está tan
desarrollado como para retener palabras a esa velocidad y luego poder
aplicarlas a la escritura, que todavía no la tienen adquirida de forma muy
sólida, hasta casi final de curso. En 2º se podría empezar a utilizar
esta técnica con palabras sencillas, pero donde yo creo que se puede utilizar
muy bien, es para el resto de los cursos de primaria, haciendo este tipo
de dictado complicándolo cada vez con palabras más complejas y más difíciles de
acuerdo con sus niveles curriculares.
Se podrían preparar palabras en 3º como por ejemplo
pretéritos imperfectos: cantaba, bailaba, etc, para hacerles ver terminaciones
comunes de verbos. En 5ºse podría trabajar con palabras que puedan confundirse
como: Hay, del verbo haber, Ay! Exclamación y Ahí, adverbio de
lugar. En 6º podríamos utilizar también verbos como pretéritos perfectos que
acaben en aje y hacer que retengan verbos con infinitivo que lleven j,
etc….Es decir que siempre las tarjetas que se preparen tienen que estar
adecuadas totalmente con el nivel curricular.
EVALUACIÓN:
Ésta es una actividad bastante objetiva, porque la respuesta
consiste en escribir correctamente la palabra propuesta y si no se escribe bien
no se valora como conseguida. Pero también hay que tener en cuenta otros
factores a la hora de evaluar; las dificultades que tiene el alumno y la
palabra propuesta; también se deben considerar las mejoras en
los diferentes dictados realizados y sobre todo tener en cuenta el
esfuerzo.
El profesor debe evaluar si ha propuesto bien las palabras, si los
alumnos han tenido el tiempo suficiente para memorizarlas .También se
debe comprobar que los objetivos se han conseguido y que los resultados son los
que se quieren lograr, para poder corregir si eso no pasa.
- EL PROFESOR CHIFLADO
¿Acaso no gusta a los niños ver cómo su profesor se equivoca y,
además, podérselo decir libremente? Pues este tipo de dictado pretende eso
precisamente. El profesor distribuirá entre los grupos una serie de frases y
les pedirá que las preparen para poderlas leer en voz alta. Grupo a grupo, irá
dictando las frases…, ¡al profesor! Este, a propósito, cometerá algún error al
transcribir las frases en la pizarra. En ese momento, el grupo que se dé cuenta
hará sonar una campanilla (o cualquier artilugio que haga ruido y provoque
risa). Entre todos tendrán que decidir cuál es el error y decir al “sufrido”
profesor cómo corregirlo.
Para aplicar este método yo elegiría a niños desde 7 a 10
años. Me parece un método muy motivador para ellos, pero para que
funcione bien, tiene que ser creíble y los niños más pequeños de 6 años
no cuestionan al profesor y yo creo que no lo corregirían correctamente. Los
más mayores de 11 o 12 pienso que no se implicarían porque sabrían
que el profesor lo está haciendo a propósito y me parece que
podrían considerar este método un poco infantil.
En el grupo de 7 a 9, es una técnica que me gusta mucho, la
considero muy lúdica y que les provoca una atención y participación en la
clase muy divertida. También se pueden ir eligiendo frases con palabras más
complicadas, o también utilizar trabalenguas, refranes .A mí me parece un
método de dictado con muchas posibilidades.
EVALUACIÓN:
Con el dictado anterior se valoran datos objetivos y en cambio con
“el profesor chiflado “he elegido una actividad abierta que admite muchas
respuestas , porque se pueden resolver las palabras erróneas
individualmente o en grupo . Aquí podemos valorar el nivel de
participación, la iniciativa, el trabajo cooperativo.
También es interesante evaluar si es bien aceptada, si se puede
mantener mucho rato o los alumnos se distraen pronto.
El profesor puede ver si se han cumplido los objetivos planteados
y en el caso de que no se hayan cumplido hay que ver los motivos.
La semántica se refiere, en exclusiva, al estudio del
significado y la interpretación de los signos lingüísticos. Atiende no solo al
significado de las palabras (conocido como vocabulario), sino también al
significado de frases hechas, expresiones habituales, figuras expresivas
relativas al significado (metáforas, metonimias, etc.) y construcciones
diversas en un contexto determinado.
Recursos materiales y didácticos para la interiorización de la
semántica:
Los recursos didácticos lúdicos para la interiorización de la
semántica suelen ser , en general, mecánicas y poco contextualizadas
,pero tienen a su favor la motivación del juego y la realización en parejas o
pequeños grupos. Por este motivo he elegido:
-
El AHORCADO
Por medio de un número determinado de
preguntas se trata de adivinar un vocablo. Con cada respuesta negativa se va
dibujando la silueta de un ahorcado.
Yo creo que todos en el colegio hemos jugado al ahorcado.
Mejora el nivel de atención, el trabajo en equipo y en este caso los
conocimientos de semántica, con los vocablos que se han de averiguar. Me parece
que este tipo de actividades serían muy bien admitidos por los alumnos.
EVALUACIÓN:
También es una actividad abierta que permite una participación
individual o en grupo. Se puede evaluar según los alumnos tengan iniciativas
para proponer vocablos, sean capaces de averiguarlos, trabajen en
grupo de manera positiva.
Se les puede preguntar si les ha gustado la actividad, si querrían
hacer algún cambio y sobre todo lo que ellos piensan que han aprendido.
También el profesor tiene que evaluar si ha conseguido los
objetivos que se había planteado y si es bueno para todos los alumnos,
participando y aprendiendo.
- DRAMATIZACIÓN:
Tiene muchas virtudes pedagógicas, sobre todo el carácter
globalizador del lenguaje y su multidisciplinaridad. Se trabaja la
expresión corporal, lingüística, plástica y rítmico-musical. Además favorece el
aspecto cooperativo y lúdico.
A mí esta forma de trabajo me gusta mucho porque tiene unas
posibilidades enormes que se puede utilizar con alumnos de todas las edades y
suelen ser muy bien aceptadas porque se salen de lo cotidiano.
Se trabajan muchos aspectos como la relajación, la desinhibición,
los juegos.
Con los más pequeños de 6 ,7 años se pueden preparar
dinámicas sencillas, con vocabulario adaptado a su desarrollo personal y de una
duración muy breve. Y con los alumnos más mayores se puede aumentar la
dificultad y complejidad hasta poder llegar a representar hasta obras de
teatro de gran duración. Se puede trabajar individualmente o por grupos, se
puede improvisar, recitar, cantar, etc…Y esto se adapta a todos los niveles y a
todos los alumnos individuales.
Es decir es una técnica que es muy versátil y a mí me parece muy
completa para trabajar muchísimos aspectos.
EVALUACIÓN:
La dramatización tiene muchos aspectos muy positivos que se pueden
evaluar; como el haber adquirido destrezas lingüísticas, el vocabulario, la
creatividad, la imaginación, el trabajar en grupo ayudando a los compañeros y
dejándose ayudar por ellos.
Yo creo que hay alumnos que este tipo de actividades las consideran
muy difíciles para ellos, por timidez, inhibición, etc. La valoración de
su participación y su mejora hay que destacarla mucho.
Para el profesor puede ser muy interesante ver a los alumnos en
este tipo de actividades y puede ayudarle a conocerlos mejor, para
así poder ayudarlos.
También se pueden pasar cuestionarios, para ver las
opiniones de ellos, en las que se les puede preguntar sobre lo aprendido,
si mejorarían algo; si están contentos con el trabajo realizado y
con el grupo con el que han participado. Además se pueden hacer
otras preguntas que ayuden ver que ha funcionado bien, y que se
puede cambiar.
Al final hay que evaluar el proceso de aprendizaje y los
resultados obtenidos.
Material utilizado:
- Apuntes de la asignatura
Webs utilizadas:

Bea me gustan mucho las actividades para el desarrollo de la semántica y el vocabulario. En cuanto a las actividades lúdico-didáctica para el desarrollo de la ortografía podrías haber cogido ideas de los apuntes de Irune. Son actividades muy fáciles que hacen que los alumnos consoliden la ortografía de una manera amena.
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