jueves, 2 de julio de 2015

Bloque 1












En este trabajo voy a debatir sobre el orden en la clase y en casa.
La edad a la que voy a destinar mi trabajo será a 1º de Primaria y el tema será el orden en las habitaciones y en el aula. Ya que a los 6 años los niños suelen ser más independientes y el orden ya no lo ven como un juego.

A los 6 años tienen que adquirir unos hábitos de orden, limpieza y método de estudio que les van a valer para el futuro.

Un niño ordenado es un niño tranquilo, que sigue un método para hacer las cosas, que organiza su actividad.

El niño pequeño tiende a ser desordenado, porque no comprende que las cosas han de hacerse de determinada manera. Es función de la educación irle progresivamente ordenando su comportamiento, ello le trae armonía, paz y buena disposición hacia las cosas. Su vida ha de tener también un orden, que se expresa en un horario, en un régimen organizado de su vida cotidiana que le ayuda a tener estabilidad emocional. Por todo esto lo he enfocado a esta edad, para educarles en esto desde pequeños.

El niño también debe aprender que las cosas tienen un orden, tanto para hacer una poesía, como para elaborar una música, como para contar y narrar, es por eso que se le han de enseñar actividades en las que tenga necesidad de hacer uso de un ordenamiento o de comprender un orden de cosas.
En la base de la disciplina está el orden: las cosas han de hacerse de una manera, ello ahorra esfuerzo y provoca la aprobación adulta, pues un niño desordenado y malcriado no recibe elogios, algo que le es indispensable para la formación de una autoestima adecuada.


La clase está formada por un grupo mixto de 24 alumnos. Por lo general la clase siempre trabaja bastante bien pero hay dos alumnos con problemas. Por un lado tenemos a Pablo, que no escucha y no suele respetar el turno de palabra, y por otro lado tenemos a Mónica que es una niña bastante tímida y le cuesta participar.

El profesor que ha planteado una pregunta a la clase ha de saber, por una parte, si debe dejar que los alumnos se ofrezcan a contestarla o bien si ha de irles llamando para que lo hagan. El primer procedimiento suele ser el correcto. No sirve de nada hacer contestar a un alumno que no tiene nada que decir y si se trata de un niño tímido, la vivencia de fracaso puede tener como consecuencia, como poco, que permanezca completamente callado.

Hay que llamar a los alumnos muy autocríticos cuando se nota en ellos que saben algo, pero que no tienen aún el valor de levantar la mano. No es difícil darse cuenta de esto. Cuando en una persona surge una idea, ello se expresa casi siempre por la actitud corporal y en la mirada; aumenta algo el tono muscular y mira algo más decidido que los demás. En este caso preguntaremos a ese alumno, aun cuando no se ofrezca voluntario a contestar; seguramente le haremos un gran favor.

Si el profesor llama a tiempo, de vez en cuando a un alumno silencioso, puede lograr atraerle a una colaboración regular e impedir que permanezca definitivamente callado.

Por lo que en el caso de Mónica mi manera de actuar será plantear las cuestiones del diálogo y que sus compañeros vayan hablando; observarla y si ella no tiene nada que decir no la haré participar pero si veo que tiene ganas de hablar, según mi trabajo de mediadora la preguntaría su opinión sobre el tema.

Por otro lado tenemos a Pablo que no escucha ni respeta el turno de palabra. Muchas veces nos sentimos desarmados frente a los conflictos o conductas difíciles de controlar en el aula. Tomando en cuenta que con castigos no se resuelven los problemas de conductas y nos preguntamos a veces con que herramienta podemos reemplazar el castigo.

Sin embargo debemos tener cuidado al tomar medidas con los problemas que se nos presentan en determinados momentos y hay cosas que NO debemos hacer.

-         -  Dejar pasar el problema como si no hubiera pasado nada.
-         -  Excluirlo (sacar al alumno del aula, enviarlo a dirección, al patio, o a su casa)
-         -  Amenazarlos con llamar a sus padres.
-         - Quitarles el recreo (es contraproducente, pues el niño tiene necesidad de movimiento y de juego: cuando más insatisfecho esté, peor se comporta).

¿Pero qué hacemos?

Solo tratar de darles un poco de cariño, tenerles en cuenta asignándoles responsabilidades como mantener  el orden y  disciplina.
De igual manera felicitarlos cuando hagan algo bueno, como a los demás compañeros.
Por lo que en el diálogo que voy a llevar a cabo en clase, lo que haría con Pablo sería asignarle que me ayudara a colocar la clase en forma de “U”. Y durante el diálogo sería el encargado de mantener el orden entre sus compañeros y dar el turno de palabra, por lo que tendría que estar atento y concentrado en la actividad.


Planteamiento de la actividad


He observado durante varios días que muchos de mis alumnos se olvidan de sus deberes y los libros en casa, por lo que me hizo plantearme realizar un diálogo en clase sobre la organización y el orden.Es muy importante inculcarles el orden desde pequeños, por ejemplo: el material que tengan que traer al colegio lo preparen la noche anterior, que tengan la mesa despejada para poder estudiar cómodamente, etc.Y creo que es un tema muy adecuado para tratarlo durante toda la Educación Primaria, por lo que empezaré por 1º de Primaria.Asique el Lunes a primera hora le pediré a Pablo que me ayude a colocar la clase en forma de “U” para evitar distracciones y crear un buen ambiente de diálogo.




Después escribiré en la pizarra las normas que habrá que seguir durante la actividad:

-       -    Hay que levantar la mano para hablar
-       -    Respetar el turno de palabra, no interrumpir
-      -     Hablar en tono normal
-      -     Mientras hablen mis compañeros, guardo silencio

Para esta actividad no me importa el tiempo que dure, para aprovechar la actividad al máximo.

Realizaré el diálogo con las siguientes preguntas:

1.      ¿Sabéis lo que es el orden?
2.      ¿Qué significa ordenar?
3.      ¿Es bueno o malo ser ordenado? ¿Por qué?
4.      ¿Qué pasa si no somos ordenados en el aula?

Durante el diálogo como he comentado antes Pablo dará el turno de palabra, mientras tanto yo observaré a los chicos cómo hablan y lo que dicen, y a Mónica observarla para darle el turno de palabra si ella por sí sola no se atreve.

Evaluación de la actividad


A lo largo del debate, iré anotando aquellas palabras que vea que pronuncian mal y se lo diré en el momento en el que aparece ese error, ya que si se les dice después de la actividad, no se acordarán de lo que han dicho hace un rato.
Al finalizar el diálogo les daré estas autoevaluaciones para ver cuánto han aprendido con la actividad.


Autoevaluación del alumno



MAL
REGULAR
BIEN
Participación



Respeto a la participación de los demás



Vocabulario



Tono empleado



Ideas aportadas (muchas, pocas)



Tiene en cuenta a los demás y espera su turno para hablar





Autoevaluación de la clase



MAL
REGULAR
BIEN
Participación



Respeto a la participación de los demás



Vocabulario



Tono empleado



Ideas aportadas (muchas, pocas)



Tienen en cuenta a los demás y esperan el turno para hablar





Páginas


Bloque 4

El sistema de la lengua: ortografía y semántica

En este tema hemos aprendido cómo acercar a los estudiantes, de forma significativa, a la conceptualización y a la interiorización de unos aprendizajes que solo tienen sentido en un contexto de uso lingüístico y hemos descubierto estrategias que nos permitirán motivar y provocar aplicaciones funcionales.

Nos vamos a centrar en dos aspectos íntimamente relacionados con la expresión y la comprensión: la ortografía y la semántica.

A la hora de plantear cualquier actividad para nuestros alumnos, sean las de los libros de texto, sean las de los materiales complementarios y/o digitales que empleamos en el aula o sea una propuesta propia, siempre tendremos en consideración el siguiente proceso de trabajo:

PREPARACIÓN
1.       
      Plantearnos unos objetivos específicos (entre 1 y 3).
2.       Preparar el material si se requiere.
3.       Pensar cuál es la mejor forma de llevarla a cabo en nuestro grupo (dependiendo de los intereses, capacidades, etc… de nuestros alumnos).

PUESTA EN PRÁCTICA
1.      
      Partir siempre de la evaluación inicial ¿qué conocen los niños del tema, de algunos aspectos concretos…? (Preguntar a los niños sobre ello y ajustar las respuestas a la realidad).
2.       A partir de la motivación, explicar la actividad de forma clara.
3.       Poner al menos un ejemplo, vosotros mismos o utilizando a niños a los que vais guiando.
4.       Dejar que los niños ejecuten la tarea. Si es oral, procuraremos hablar lo menos posible y escucharlos a ellos. Si es escrita, pasaremos por los grupos o por las mesas individuales para fijarnos si están teniendo dificultades y resolver dudas.

EVALUACIÓN
1.      
      Si es una actividad objetiva con una sola respuesta posible, se corregirá y se pedirá a los niños que expliquen cómo la han realizado. Las estrategias que han seguido los que la hayan hecho bien, servirán para enseñar a los que la han hecho mal. De esta forma los niños no sólo aprenden los resultados correctos, sino también las formas de obtenerlos.
Si es una actividad abierta que admite múltiples respuestas, se escucharán algunas y se irán ajustando y mejorando si es que se requiere. También se preguntará a los niños cómo la han hecho, para trabajar las estrategias del mismo modo que en el caso anterior.
2.      
        Como maestros, evaluaremos los objetivos que nos habíamos planteado. Si se han cumplido, si no y por qué.
3.      
      Preguntaremos a los niños si les ha resultado fácil o difícil la actividad y por qué. Si les ha gustado realizarla y por qué. De este modo evaluaremos sus motivaciones y sus capacidades de cara al planteamiento de futuras actividades.
4.       Preguntaremos también a los niños qué creen que han aprendido haciendo esa actividad. Para qué creen ellos que sirve. La mejor motivación es siempre la utilidad (aunque nosotros pensemos que es el divertimento). Nunca hacemos con gusto algo que pensamos que no sirve para nada.
Escuchamos lo que dicen y las aplicaciones que ellos hacen y lo completamos nosotros, explicándoles los objetivos iniciales.
A todo esto hay que añadir, la aplicación al momento evolutivo-cognitivo y a los intereses de los niños en las diferentes edades, que el maestro ha de conocer y utilizar. Hay muchas actividades que pueden llevarse a cabo en todos los cursos de Primaria realizando variaciones o utilizando centros diferentes de interés.

Me ha llamado la atención de una manera especial el cambio de metodología que se intenta dar a través de los dictados y he elegido dos que me parecen muy eficaces y motivadores. 

-          DICTADO RAYO



Consiste en enseñar una palabra escrita en una tarjeta. Los niños la tienen que escribir. La dificultad radica en que la palabra se mostrará muy poco tiempo, así que se les insistirá en que se fijen muy bien en todos los detalles, porque la palabra desaparecerá “a la velocidad del rayo”.
Este dictado les motiva mucho porque ven la palabra que les van a preguntar y eso les da la sensación de que “les están soplando el examen”. En realidad es un buen ejercicio para retener el aspecto de la palabra, incluyendo sus dificultades ortográficas, con un grado de atención máximo. El nivel de dificultad lo podemos regular variando el nivel de exigencia de las palabras o variando el tiempo de exposición de estas.

Considero que esta actividad puede ser muy eficaz a partir 3º de primaria,  porque en 1º su nivel de atención no está  tan desarrollado como para retener palabras a esa velocidad y luego poder aplicarlas a la escritura, que todavía no la tienen adquirida de forma muy sólida, hasta casi final de curso.  En 2º se podría empezar a utilizar esta técnica con palabras sencillas, pero donde yo creo que se puede utilizar muy bien, es  para el resto de los cursos de primaria, haciendo este tipo de dictado complicándolo cada vez con palabras más complejas y más difíciles de acuerdo con sus niveles curriculares.

Se podrían preparar  palabras en 3º como por ejemplo pretéritos imperfectos: cantaba, bailaba, etc, para hacerles ver terminaciones comunes de verbos. En 5ºse podría trabajar con palabras que puedan confundirse como: Hay, del verbo haber,  Ay! Exclamación y  Ahí, adverbio de lugar. En 6º podríamos utilizar también verbos como pretéritos perfectos que acaben en aje y hacer que retengan  verbos con infinitivo que lleven j,  etc….Es decir que siempre las tarjetas que se preparen tienen que estar adecuadas totalmente con el nivel curricular.
En mi primer año de prácticas vi usar técnicas muy parecidas en el curso de 5º y 6º de primaria.

EVALUACIÓN:

Ésta es una actividad bastante objetiva, porque la respuesta consiste en escribir correctamente la palabra propuesta y si no se escribe bien no se valora como conseguida. Pero también hay que tener en cuenta otros factores a la hora de evaluar; las dificultades que tiene el alumno y la palabra propuesta;  también se deben  considerar las mejoras  en los diferentes dictados realizados y sobre todo  tener en cuenta el esfuerzo.
El profesor debe evaluar si ha propuesto bien las palabras, si los alumnos han tenido el tiempo suficiente para memorizarlas .También  se debe comprobar que los objetivos se han conseguido y que los resultados son los que se quieren lograr, para poder corregir si eso no pasa.

-          EL PROFESOR CHIFLADO



¿Acaso no gusta a los niños ver cómo su profesor se equivoca y, además, podérselo decir libremente? Pues este tipo de dictado pretende eso precisamente. El profesor distribuirá entre los grupos una serie de frases y les pedirá que las preparen para poderlas leer en voz alta. Grupo a grupo, irá dictando las frases…, ¡al profesor! Este, a propósito, cometerá algún error al transcribir las frases en la pizarra. En ese momento, el grupo que se dé cuenta hará sonar una campanilla (o cualquier artilugio que haga ruido y provoque risa). Entre todos tendrán que decidir cuál es el error y decir al “sufrido” profesor cómo corregirlo.

Para aplicar este método yo elegiría a niños desde 7 a 10 años.  Me parece un método muy motivador para  ellos, pero para que funcione bien, tiene que ser  creíble y los niños más pequeños de 6 años no cuestionan al profesor y yo creo que no lo corregirían correctamente. Los más mayores de 11 o 12  pienso que no se implicarían porque sabrían que  el profesor lo está haciendo a propósito  y me parece  que podrían considerar este método  un poco infantil.
En el grupo de 7 a 9, es una técnica que me gusta mucho, la considero muy lúdica y que les provoca una atención y  participación en la clase muy divertida. También se pueden ir eligiendo frases con palabras más complicadas, o también utilizar trabalenguas, refranes .A mí me parece un método de dictado con muchas posibilidades.

EVALUACIÓN:

Con el dictado anterior se valoran datos objetivos y en cambio con “el  profesor chiflado “he elegido una actividad abierta que admite muchas respuestas , porque se pueden  resolver las palabras erróneas  individualmente o en grupo . Aquí podemos valorar el nivel de participación, la iniciativa, el trabajo cooperativo.
También es interesante evaluar si es bien aceptada, si se puede mantener  mucho rato o los alumnos se distraen pronto.
El profesor puede ver si se han cumplido los objetivos planteados y en el caso de que no se hayan cumplido hay que ver los motivos.



La semántica se refiere, en exclusiva, al estudio del significado y la interpretación de los signos lingüísticos. Atiende no solo al significado de las palabras (conocido como vocabulario), sino también al significado de frases hechas, expresiones habituales, figuras expresivas relativas al significado (metáforas, metonimias, etc.) y construcciones diversas en un contexto determinado.

Recursos materiales y didácticos para la interiorización de la semántica:

Los recursos didácticos lúdicos para la interiorización de la semántica  suelen ser , en general, mecánicas y poco contextualizadas ,pero tienen a su favor la motivación del juego y la realización en parejas o pequeños grupos. Por este motivo  he elegido:
-      
       
            El AHORCADO


     
      Por medio de un número determinado de preguntas se trata de adivinar un vocablo. Con cada respuesta negativa se va dibujando la silueta de un ahorcado.
Me gusta mucho este recurso didáctico porque se puede aplicar a alumnos de cualquier nivel, incluso desde los más pequeños.  La palabra la puede proponer el  profesor, un alumno o un grupo de alumnos. Se puede  jugar individualmente o por equipo y  se puede estimular dando puntos o algún premio.
Yo creo que todos en el colegio hemos  jugado al ahorcado. Mejora el nivel de atención, el trabajo en equipo y en este caso los conocimientos de semántica, con los vocablos que se han de averiguar. Me parece que este tipo de actividades serían muy  bien admitidos por los alumnos.

EVALUACIÓN:

También es una actividad abierta que permite una participación individual o en grupo. Se puede evaluar según los alumnos tengan iniciativas para proponer vocablos, sean capaces de averiguarlos,  trabajen  en grupo de manera positiva.
Se les puede preguntar si les ha gustado la actividad, si querrían hacer algún cambio y sobre todo lo que ellos piensan que han aprendido.
También el profesor tiene que evaluar si ha conseguido los objetivos que se había planteado y si es bueno para todos los alumnos, participando y aprendiendo.

-          DRAMATIZACIÓN:



Tiene muchas virtudes pedagógicas, sobre todo el carácter globalizador del lenguaje y su  multidisciplinaridad.  Se trabaja la expresión corporal, lingüística, plástica y rítmico-musical. Además favorece el aspecto cooperativo  y lúdico.
A mí esta forma de trabajo me gusta mucho porque tiene unas posibilidades enormes que se puede utilizar con alumnos de todas las edades y suelen ser muy bien aceptadas porque se salen de lo cotidiano.

Se trabajan muchos aspectos como la relajación, la desinhibición, los juegos.
Con los más pequeños de 6 ,7  años se pueden preparar dinámicas sencillas, con vocabulario adaptado a su desarrollo personal y de una duración muy breve. Y con los alumnos más mayores se puede aumentar la dificultad y complejidad hasta poder llegar a representar hasta  obras de teatro de gran duración. Se puede trabajar individualmente o por grupos, se puede improvisar, recitar, cantar, etc…Y esto se adapta a todos los niveles y a todos los alumnos individuales.
Es decir es una técnica que es muy versátil y a mí me parece muy completa para trabajar muchísimos aspectos.

EVALUACIÓN:

La dramatización tiene muchos aspectos muy positivos que se pueden evaluar; como el haber adquirido destrezas lingüísticas, el vocabulario, la creatividad, la imaginación, el trabajar en grupo ayudando a los compañeros y dejándose ayudar por ellos.
Yo creo que hay alumnos que este tipo de actividades las consideran muy difíciles para ellos, por  timidez, inhibición, etc. La valoración de su participación y su mejora hay que destacarla mucho.
Para el profesor puede ser muy interesante ver a los alumnos en este tipo de actividades y  puede ayudarle a conocerlos mejor, para  así poder ayudarlos.
También se pueden pasar cuestionarios,  para ver las opiniones de ellos, en las que se les puede preguntar sobre lo aprendido, si  mejorarían algo; si están contentos con el trabajo realizado y  con el grupo con el que han participado.  Además se pueden hacer  otras preguntas que ayuden ver que ha funcionado bien,  y que se puede cambiar.
Al final hay que evaluar el proceso de aprendizaje y los resultados obtenidos.

Material utilizado:

- Apuntes de la asignatura

Webs utilizadas: