La edad a la que voy a destinar mi trabajo será a 1º de Primaria y el tema será el orden en las habitaciones y en el aula. Ya que a los 6 años los niños suelen ser más independientes y el orden ya no lo ven como un juego.
A los 6 años tienen que adquirir unos hábitos de orden, limpieza y método de estudio que les van a valer para el futuro.
Un niño ordenado es un niño tranquilo, que sigue un método para hacer las cosas, que organiza su actividad.
El niño pequeño tiende a ser desordenado, porque no comprende que las cosas han de hacerse de determinada manera. Es función de la educación irle progresivamente ordenando su comportamiento, ello le trae armonía, paz y buena disposición hacia las cosas. Su vida ha de tener también un orden, que se expresa en un horario, en un régimen organizado de su vida cotidiana que le ayuda a tener estabilidad emocional. Por todo esto lo he enfocado a esta edad, para educarles en esto desde pequeños.
El niño también debe aprender que las cosas tienen un orden, tanto para hacer una poesía, como para elaborar una música, como para contar y narrar, es por eso que se le han de enseñar actividades en las que tenga necesidad de hacer uso de un ordenamiento o de comprender un orden de cosas.
En la base de la disciplina está el orden: las cosas han de hacerse de una manera, ello ahorra esfuerzo y provoca la aprobación adulta, pues un niño desordenado y malcriado no recibe elogios, algo que le es indispensable para la formación de una autoestima adecuada.
La clase está formada por un grupo mixto de 24 alumnos. Por lo general la clase siempre trabaja bastante bien pero hay dos alumnos con problemas. Por un lado tenemos a Pablo, que no escucha y no suele respetar el turno de palabra, y por otro lado tenemos a Mónica que es una niña bastante tímida y le cuesta participar.
El profesor que ha planteado una pregunta a la clase ha de saber, por una parte, si debe dejar que los alumnos se ofrezcan a contestarla o bien si ha de irles llamando para que lo hagan. El primer procedimiento suele ser el correcto. No sirve de nada hacer contestar a un alumno que no tiene nada que decir y si se trata de un niño tímido, la vivencia de fracaso puede tener como consecuencia, como poco, que permanezca completamente callado.
Hay que llamar a los alumnos muy autocríticos cuando se nota en ellos que saben algo, pero que no tienen aún el valor de levantar la mano. No es difícil darse cuenta de esto. Cuando en una persona surge una idea, ello se expresa casi siempre por la actitud corporal y en la mirada; aumenta algo el tono muscular y mira algo más decidido que los demás. En este caso preguntaremos a ese alumno, aun cuando no se ofrezca voluntario a contestar; seguramente le haremos un gran favor.
Si el profesor llama a tiempo, de vez en cuando a un alumno silencioso, puede lograr atraerle a una colaboración regular e impedir que permanezca definitivamente callado.
Por lo que en el caso de Mónica mi manera de actuar será plantear las cuestiones del diálogo y que sus compañeros vayan hablando; observarla y si ella no tiene nada que decir no la haré participar pero si veo que tiene ganas de hablar, según mi trabajo de mediadora la preguntaría su opinión sobre el tema.
Por otro lado tenemos a Pablo que no escucha ni respeta el turno de palabra. Muchas veces nos sentimos desarmados frente a los conflictos o conductas difíciles de controlar en el aula. Tomando en cuenta que con castigos no se resuelven los problemas de conductas y nos preguntamos a veces con que herramienta podemos reemplazar el castigo.
Sin embargo debemos tener cuidado al tomar medidas con los problemas que se nos presentan en determinados momentos y hay cosas que NO debemos hacer.
- - Dejar pasar el problema como si no hubiera pasado nada.
- - Excluirlo (sacar al alumno del aula, enviarlo a dirección, al patio, o a su casa)
- - Amenazarlos con llamar a sus padres.
- - Quitarles el recreo (es contraproducente, pues el niño tiene necesidad de movimiento y de juego: cuando más insatisfecho esté, peor se comporta).
¿Pero qué hacemos?
Solo tratar de darles un poco de cariño, tenerles en cuenta asignándoles responsabilidades como mantener el orden y disciplina.
De igual manera felicitarlos cuando hagan algo bueno, como a los demás compañeros.
Por lo que en el diálogo que voy a llevar a cabo en clase, lo que haría con Pablo sería asignarle que me ayudara a colocar la clase en forma de “U”. Y durante el diálogo sería el encargado de mantener el orden entre sus compañeros y dar el turno de palabra, por lo que tendría que estar atento y concentrado en la actividad.
Planteamiento de la actividad
He observado durante varios días que muchos de mis alumnos se olvidan de sus deberes y los libros en casa, por lo que me hizo plantearme realizar un diálogo en clase sobre la organización y el orden.Es muy importante inculcarles el orden desde pequeños, por ejemplo: el material que tengan que traer al colegio lo preparen la noche anterior, que tengan la mesa despejada para poder estudiar cómodamente, etc.Y creo que es un tema muy adecuado para tratarlo durante toda la Educación Primaria, por lo que empezaré por 1º de Primaria.Asique el Lunes a primera hora le pediré a Pablo que me ayude a colocar la clase en forma de “U” para evitar distracciones y crear un buen ambiente de diálogo.

Después escribiré en la pizarra las normas que habrá que seguir durante la actividad:
- - Hay que levantar la mano para hablar
- - Respetar el turno de palabra, no interrumpir
- - Hablar en tono normal
- - Mientras hablen mis compañeros, guardo silencio
Para esta actividad no me importa el tiempo que dure, para aprovechar la actividad al máximo.
Realizaré el diálogo con las siguientes preguntas:
1. ¿Sabéis lo que es el orden?
2. ¿Qué significa ordenar?
3. ¿Es bueno o malo ser ordenado? ¿Por qué?
4. ¿Qué pasa si no somos ordenados en el aula?
Durante el diálogo como he comentado antes Pablo dará el turno de palabra, mientras tanto yo observaré a los chicos cómo hablan y lo que dicen, y a Mónica observarla para darle el turno de palabra si ella por sí sola no se atreve.
Evaluación de la actividad
A lo largo del debate, iré anotando aquellas palabras que vea que pronuncian mal y se lo diré en el momento en el que aparece ese error, ya que si se les dice después de la actividad, no se acordarán de lo que han dicho hace un rato.
Al finalizar el diálogo les daré estas autoevaluaciones para ver cuánto han aprendido con la actividad.
Autoevaluación del alumno
MAL
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REGULAR
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BIEN
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Participación
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Respeto a la participación de los demás
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Vocabulario
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Tono empleado
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Ideas aportadas (muchas, pocas)
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Tiene en cuenta a los demás y espera su turno para hablar
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Autoevaluación de la clase
MAL
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REGULAR
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BIEN
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Participación
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Respeto a la participación de los demás
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Vocabulario
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Tono empleado
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Ideas aportadas (muchas, pocas)
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Tienen en cuenta a los demás y esperan el turno para hablar
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