miércoles, 24 de junio de 2015

Adaptación cuento folclórico

El hombre de la piel de oso





Los cuentos folclóricos no tienen autor. Son transmitidos de boca en boca.

Estos cuentos deben ser contados, no leídos y los niños deben empezar a leer libros de literatura infantil escritos para ellos; libros que tengan en cuenta el formato y los contenidos en relación son su desarrollo evolutivo, sus necesidades emocionales y sus motivaciones.


Realizar una adaptación consiste en cambiar ciertos aspectos de un cuento pero manteniendo su simbolismo y los roles de sus personajes. La adaptación que he hecho es la siguiente:


Érase una vez un joven hijo de una familia muy rica de empresarios. Eran varios hermanos y a cada uno de ellos su padre le había encargado una parte de su negocio.
Rober hacía negocios en el extranjero. Su padre le mandó a China a filmar un negocio con una empresa muy importante. Cuando iba de viaje en el avión se produjo una tormenta horrible, el piloto intentó hacer un aterrizaje de emergencia, pero el avión acabó estrellándose y murieron todos los pasajeros menos Rober. Se había quedado en medio de un desierto y no sabía qué hacer, estuvo dando vueltas y vueltas hasta que por fin encontró un poblado donde le acogieron, pero estaba agotado y había perdido hasta la memoria.
Estuvo allí muchos meses hasta que recuperó la memoria, y consiguió llegar a una ciudad desde donde pudo coger otro avión y volver a su casa.
Sus hermanos mientras tanto se habían repartido todo el negocio sin contar con él, porque su padre había muerto de un infarto al enterarse de que su hijo Rober había muerto en un accidente de aviación. Ninguno de sus hermanos le quería devolver la parte del negocio con la que se habían quedado, así que se encontró solo y arruinado. No tenía casa, no tenía dinero y los amigos que tenía tampoco le quisieron acoger.
Empezó a dormir en albergues y en la calle y una noche mientras dormía entre cartones se le acercó un mendigo y le dijo que él le ayudaría. Rober le preguntó:
-          “¿Y qué quieres a cambio?”

El mendigo respondió:
-          “Nada importante. Yo te daré dinero para que puedas empezar una nueva vida, y tú a cambio tienes que mantenerte vivo sin hablar con nadie y sin acercarte a ningún ser humano durante 5 años. Si lo consigues te daré muchas riquezas. Si no lo consigues me darás tu alma”

Rober estaba tan desesperado que aceptó. Se dieron la mano y el mendigo se marchó.
En ese momento Rober se dio cuenta que a su lado había una bolsa de papel llena de billetes y pensó que el trato iba en serio. Entonces se puso a meditar qué iba a hacer, dónde iba a ir, para estar solo y no tener que hablar con nadie.
Se le ocurrió ir a vivir al lugar más solitario de la tierra: Alaska.
Se compró una granja de caballos a través de internet en Alaska y allí se instaló completamente solo. Los días se le hacían larguísimos, la poca gente que había por allí intentaban hablarle y él les huía y así empezaron a pasar los años lentamente.
Había una tribu de esquimales que vivía cerca y varias chicas de la tribu acudían al río a que bebieran los animales. Él desde el otro lado del río las veía pero no podía hablar con ellas. Todas las chicas se reían de él y le llamaban loco y le tiraban cosas pero una de ellas se quedaba detrás y cuando no la veían las demás, le saludaba con la mano y él le saludaba también.
Fueron pasando los meses y un día la chica le dejó en la orilla del río una manta hecha por ella, típica de su tribu. Rober cuando todos se fueron la cogió y le dejo a ella un anillo que él tenía.
Poco a poco se fueron dejando notas, él le escribía y ella le contestaba, hasta que se prometieron en matrimonio. Él le pidió que le esperara porque no se podía casar, ni acercarse a ella hasta que hubieran pasado 5 años. También le dijo que si en 5 años no venía a buscarla quedaba libre de la promesa. Ella le prometió que le esperaría siempre.
Cuando pasaron los 5 años Rober volvió a la ciudad y se quedó a dormir en el rincón de la calle y apareció el mendigo y le dijo:
-          “Veo que has superado la prueba, aquí tienes el dinero que te prometí”

Rober muy contento volvió a la tribu a buscar a la chica y ella estaba esperándole. Se organizó una gran fiesta y dos de sus amigas las que más le habían insultado, las que más le habían tirado cosas y más le habían ofendido, de lo envidiosas que estaban salieron corriendo y se cayeron por un barranco y murieron.
Entonces apareció el mendigo y le dijo a Rober:
-          “Soy el demonio y siempre gano, he perdido tu alma pero me llevo otras dos”.
Y… colorín, colorado, este cuento se ha acabado.


A través de los cuentos el niño/a amplía su mundo, aprende a convivir y desarrolla la imaginación y el conocimiento. Los niño/as, a edades muy tempranas empiezan a entretenerse con cuentos troquelados o impermeables al agua.

Los cuentos abren la dimensión imaginaria en la que cada niño/a, a posteriori, enlazará con sus propias vivencias y fantasías. Es el tiempo de soñar, imaginar, aprender, sufrir y gozar.

Entre los ocho y los doce años se generan muchos hábitos y aficiones; los niño/as están abriéndose al mundo, conociendo posibilidades y adquiriendo autonomía de movimientos. Es pues una edad muy adecuada para desarrollar un hábito lector que pueda consolidarse después en la adolescencia. Los padres/madres tienen un papel crucial en la creación y consolidación de este hábito. Dándoles a conocer el nuevo vocabulario, explicándoles el significado de las palabras desconocidas y enseñándoles el correcto uso del diccionario pueden ser algunas de las formas para que el niño/a se acerque a la lectura.

Va a ser a partir de los siete u ocho años y desde ahí hasta la pubertad, que el cuerpo vuelve a tener un rol fundamental. Se intensifica el gusto por la lucha, las carreras...

A los 10 años de edad el interés por los temas sexuales sigue presente, aunque en estos momentos se trata de una curiosidad más intelectual más que de una búsqueda de placer.   

Yo creo que este cuento junto con la adaptación que yo he realizado es muy adecuado para alumnos a partir de los 10 años porque les gustan mucho las aventuras, las experiencias y ya se puede tratar temas de amor.
El matrimonio es el final más común de este tipo de cuentos porque significa el haber superado las pruebas, haber alcanzado la vida adulta, encontrar un compañero/a de viaje y crear un nuevo núcleo familiar.

En la adaptación he respetado un solo protagonista, la edad, los motivos principales de la historia, los roles de los personajes y el simbolismo. Pero he cambiado el tiempo de la historia, el lugar y algunas circunstancias.


Webgrafía:

http://www.educacion.navarra.es/documents/27590/51352/BLOQUE+II+ETAPAS+DESARROLLO+EVOLUTIVO+(7-10+A%C3%91OS).pdf/6ac881ef-2dfd-4faa-bfa1-4bacc1816d23


Y he consultado los apuntes de clase también.

1 comentario:

  1. La adaptación está bien, pero has de tener en cuenta que debe haber diferencia entre los textos folclóricos y los de autor. Ciertamente, un ejercicio divertido es actualizar un texto folclórico, aunque en este caso hubiera preferido que mantuvieses la indeterminación legendaria que caracteriza a los cuentos de tradición cultural.

    Por otra parte, hay muy poca labor por parte de Rober para ganarse su premio más allá de cumplir a rajatabla las condiciones del mendigo. El protagonista de El hombre de la piel de oso hace el bien durante todo el tiempo que dura su prueba y de esa forma se gana moralmente, el derecho a triunfar y a ser feliz. Este punto debería estar un poco más desarrollado en tu historia.

    Creo que tu historia es más adecuada para niños de 8-9 años (el antiguo 2º ciclo) que 10. Dices cómo son los niños, pero no te detienes a explicar qué te ha llevado a realizar cada cambio.

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